Brutal represión en Zacatecas contra productores de frijol
Bajo el argumento de que organizaciones campesinas independientes eran corruptas, Andrés Manuel López Obrador desmanteló el modelo de organización y defensa de los hombres del campo; al atomizar su lucha de manera individual, los ha dejado solos ante los embates de las empresas trasnacionales y una burocracia neoliberal que siguen adueñándose del campo, ante los fracasos de organismos como Segalmex, saqueado en miles de millones de pesos, sin que su titular, Ignacio Ovalle, haya pisado la cárcel. Ahora los campesinos empiezan a tomar distancia política de un partido que los ha usado con fines electorales pero no los ha acompañado en la defensa de sus territorios y comunidades
La Carta Robada
Por Emilio López Gámez (*)
Especial para Cananea TV
“Si hay algo más bajo que robar es robarle a los pobres.”

El desprecio,
el desdén, el ataque contra los campesinos, contra los pueblos originarios que luchan por la defensa de sus intereses, por su autonomía contra sus organizaciones, quedó establecido (esperemos que no para siempre) desde el principio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador cuando señaló que las organizaciones campesinas eran corruptas y que el trato de los campesinos de parte de su gobierno no sería sobre la base de sus sistemas de organización o sea, colectivamente, sino en forma individual.
En palabras de Karl Popper: “…las leyes de los fenómenos de la sociedad (…) son leyes de naturaleza individual” En palabras más, palabras menos, tratando de resumir algunos de los párrafos de su libro La sociedad Abierta y sus enemigos, él diría algo parecido a: ¡Dios nos libre de las organizaciones, de los colectivos!

Rechazo al fundamentalismo de los predicadores que son la personificación de lo que condenan
Mientras eso se gestaba se abrió el espacio en el campo para el individualismo-raíz de uno de los grandes valores liberales capitalistas como el egoísmo, pregonado por Adam Smith, padre de la economía utilitaria y de los intereses de los capitalistas- a ello le siguieron en el campo el despliegue de los intereses de los grupos privados, de las grandes empresas locales y globales y de las tentativas de la nueva burocracia por avanzar en el corporativismo local que ante el movimiento campesino golpeado lograron grandes acuerdos para coordinar la política agropecuaria nacional, teniendo un éxito relativo que se enlaza con los intereses de los tratados comerciales, que nos han robado- por ahora, la soberanía alimentaria- y que han llevado al climax a la corrupción de la nueva burocracia, que azotan al campo.
El OTRO TERRITORIO (el del México profundo). La movilización permanente de los pueblos originarios y del campesinado
En el proceso, el campesinado no ha dejado de moverse, expresándose- como hace muchas décadas atrás- pero con énfasis renovado en los últimos 7 años casi en todos los estados del territorio (NO ELECTORAL) nacional; en la base productiva en donde lo primordial es ganarle a la adversidad, a la crueldad, allá donde no es rentable lo electoral, que se localiza lejos de sólo el interés de lo político, de lo electoral; en el territorio de los de abajo, de lo cultural, al final en el México profundo, donde se desatan poderosas fuerzas por lograr la identidad, y despojarse de la subalternidad y lograr una identidad que interpele al sistema, donde además de soportar la distancia que definen las nuevas rutas del poder, tienen que pelear contra la corrupción.
Parafraseando a F. Hayek: es un hecho que las decisiones particulares (individuales) en un sistema de mercado afectan a terceros. “Pero no se sabe a quién”. “No son decisiones tomadas contra nadie” (Gutiérrez, Germán, Ética y Economía e Adam Smith y F, Hayek), es decir, el mercado no es responsable a “quién le vaya mal”.
Los impactos en el mercado, “no tienen dedicatoria para nadie” no tienen dedicatoria individual para nadie, por ejemplo, como lo es en la bolsa de Chicago, los precios de muerte que afectan a millones de campesinos mexicanos gracias al T-MEC, gracias a las empresas globales de los alimentos y a sus seguidores como han sido –hasta hoy- la burocracia neoliberal nacional.
Ello nos llevaría a aceptar que el campesino, se va porque quiere, a las grietas del sistema. En los turbulentos mecanismos del mercado el campesinado es la victima de la crueldad, aunque alguien descubrió que eran los “verdugos” del sistema”. En una especie de cadena trófica son los disponibles de lo cual se alimentan otros para “vivir”.
El campesinado lejos de un modelo basado solo en lo electoral.
El saqueo a Segalmex, compañía paraestatal que buscaba beneficiar a los más necesitados, “…fue el mayor caso de corrupción del sexenio de López Obrador y uno de los más grandes de la historia mexicana. (…) La Auditoría Superior de la Federación llegó a cifrar el desfalco en más de 15,000 millones de pesos. Hacia el final del sexenio de López Obrador se da por sentado que lo que se perdió fueron casi 3,000 millones de pesos. (…) dinero que no se recuperó en las aclaraciones con la Auditoría Superior…”
A Ignacio Ovalle- ex Director de la institución- se le informó y en algún momento, éste le dijo al funcionario más cercano: “Ya basta, no me traigas más nada de esto, ya no quiero saber, no te metas”. Incluso-señaló- “…que en algunos casos que le involucraban le pidió que destruyeran documentos con la firma de él” (Entrevista de Carmen Aristegui a Zedrik Raziel y Georgina Zerega, autores del libro Segalmex licencia para robar). Los ladrones se sentían impunes, sabían que no iba a pasar nada porque estaban bajo protección expresa del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador. El expresidente defendió a Ovalle, comento que “… había sido engañado por pristas mañosos”

El campesinado se mueve por la vida. El capitalismo y el imperialismo arremeten contra el territorio de los bienes comunes, contra los recursos de los pueblos, de sus aguas, sus bosques ( donde a veces coinciden los intereses del capital global y locales) amparados por las leyes del mercado- que fijan precios de los alimentos- o por la guerra (contra el terrorismo) o contra la violencia del narco que el capital global norteamericano ha desarrollado- en varios países de AL así como en varios estados de la república mexicana- desplazando a las familias campesinas; violencia impulsada por mercados, como el de las armas, que ellos controlan.
Los campesinos se desprenden de lo electoral, marcan distancia, la experiencia les mostró que después de ganar con el nuevo gobierno la mayoría de las gubernaturas la situación, su situación ha empeorado, la austeridad en el presupuesto rural los agobia, en tanto que la distribución del ingreso ha mejorado y los programas sociales ayudan a mejorar sus ingresos, pero el balance no es bueno, los programas productivos han tenido descalabros, van y vienen, cambian de denominación, cambian la estructura programática, etc. y los secretarios y buena parte de la burocracia tienen una formación neoliberal, por eso el campesinado está en la perspectiva de su lucha por los bienes comunes, tienen la esperanza de alimentarse bien, de que les alcance para reproducirse, de tener un proyecto de vida para su familia, interpelan, por lo tanto, el discurso.

De nuevo el campesinado, pero ahora en Zacatecas, protesta debido a la problemática del frijol en la entidad. Marco Antonio Torreso, profesor de la Universidad Autónoma de Zacatecas (entrevistado en el Programa Astillero de Julio Hernández) comento que “…los productores de frijol de aquí del Estado de Zacatecas, en estos últimos cinco meses, han estado generando protestas porque el programa de acopio de frijol ha estado mal manejado y entonces hay un número muy importante de productores que están excluidos de ese programa y han estado haciendo protestas” . Los campesinos tienen meses en movimiento, la última protesta fuerte fue en marzo (del 2026) donde los productores tomaron las plazas centrales de la ciudad, llegaron a un acuerdo con el gobierno estatal y con la representación de Segalmex y lo firmaron ante notario público.
Pero ahora (segunda semana de mayo) declaran que “…el programa está cerrado, y los campesinos siguen excluidos y está incumplido ese acuerdo. O sea, el gobierno incumple el acuerdo; ellos renuevan su protesta y en estos días que renuevan su protesta, alumnos de la Universidad Autónoma de Zacatecas se aproximan al movimiento a llevarles víveres, agua, lonches, etcétera.” Con ello vino la represión “…la policía estatal toma a los alumnos. Una de nuestras alumnas incluso tiene una lesión importante.
La situación se agrava porque ha habido una reacción violenta de la policía estatal de Zacatecas contra manifestantes, detenciones, incluso contra alumnos y alumnas de la Universidad Autónoma de Zacatecas que se solidarizaron con el movimiento campesino (…) los golpean y se los llevan detenidos, junto con campesinos y campesinas.”
(*) Doctorado en Ciencias en Economía Agrícola por la Universidad Autónoma de Chapingo y experto en temas agrarios.


