El país debe liberarse de la oligarquía financiera neoliberal
Una de las características de la política económica en nuestro país, en los últimos dos sexenios, ha sido la drástica reducción del gasto público en la economía, sobre todo en el medio rural, castigándolo hasta ahogar sus actividades, ya no digamos productivas de la pequeña y la mediana agricultura, sino su capacidad mínima de sobrevivencia.
La Carta Robada
Por Emilio López Gámez (*)
Especial para Cananea TV
En la Carta Robada anterior plateamos: pensar que son las teorías económicas las que determinan los procesos en la conducción de las economías es ilusorio, pues sabemos que tienen más peso las insistentes acciones de intervención de los EUA en muchas modalidades incluyendo acciones de guerra, lo que nos explica los movimientos tanto de oferta como de demanda, más que de precios, como lo sostiene el monetarismo, base fundamental del cuerpo teórico del neoliberalismo.

Por eso, es destacable que el análisis y critica de esas teorías y el funcionamiento del capitalismo son más que necesarios en estos momentos. Las políticas monetaristas y las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI), llevan a tener impactos de gravedad entre los productores rurales y sus familias, lo que amplia tremendas brechas de desigualdad y desesperación.
Varios de los principios fundamentales del neoliberalismo (monetarismo en la parte económica, pero más allá del él) están presentes en las economías de América Latina y EUA se ha encargado, además de haberlas instaurado, de presionar lo suficiente- incluyendo las acciones de guerra- como para obligar a los gobiernos latinoamericanos, diplomáticamente o a través de la guerra, a seguir la ruta monetarista, sobre todo a partir de la década de los 70 cuando la inflación como el desempleo aumentaron y la economía no crecía.
Como se sabe, el monetarismo llegó para poner en duda las tendencias de los keynesianos quienes daban mucho énfasis en la política fiscal, específicamente en el incremento del gasto público, precisamente debido al escandaloso crecimiento de la inflación.
La política del gasto público en México sigue la lógica del monetarismo
La variable fundamental que muestra –según Friedman- el comportamiento del mercado son los precios, en un mercado libre, los precios “… podrían coordinar la actividad de millones de personas…” Esto llevaría, de acuerdo al monetarismo, que no se requiere de una entidad centralizada, como es el Estado, para coordinar las actividades de millones de personas; de igual manera como veremos la mecánica del modelo monetarista nulifica el gasto público que el Estado pone en marcha, de acuerdo a Keynes para que la economía logre el pleno empleo. Basta, sostiene Friedman, que los precios funcionen. De acuerdo a Friedman “En una sociedad cuyos participantes deseen alcanzar el grado de libertad más alto posible para elegir como individuos, como familias, como miembros de grupos voluntarios, como ciudadanos de un Estado organizado, ¿Qué papel se debe asignar al gobierno?”

El Estado puede llegar a cumplir varias actividades, señala Friedman, pero no aquellas donde haya algún interés identificado de privados. En los Estados Unidos, el crecimiento monetario acelerado en las últimas décadas se ha producido por tres razones ligadas entre sí; el primer lugar, lo ocupa el rápido aumento del gasto público. Aunque muchos de nosotros, señala el monetarismo “…damos la bienvenida a un gasto público más elevado, pero pocos de nosotros queremos pagar más impuestos.”
Y para esto menciona a los productores rurales, observa que: “Los agricultores se quejan de la inflación, pero se congregan en Washington, haciendo presión para poder conseguir precios mayores para sus productos”. La consecuencia de esto escribe: “El único camino alternativo para financiar un gasto público más elevado estriba en el aumento de la cantidad de dinero.”, es decir, el incremento en el gasto público, pero esto, como ya se señaló, incrementa la inflación.
El gasto público se anula de acuerdo a la mecánica del modelo monetarista
Como se recordará, para Keynes el incremento del gasto público activa la actividad productiva y genera empleo, pero para Friedman, el gasto público genera inflación que es uno de los lastres que las economías estaban sufriendo tremendamente en los 70 cuando Friedman destaca contraponiendo una teoría distinta a Kyenes, a saber, que el gasto público en realidad se anula, debido a la mecánica del modelo monetarista.

De acuerdo a Sergio Sosa Barajas en su libro, Modelos Macroeconómicos, de los clásicos a la macroeconomía de las economías periféricas. Editorial Tlaxcallan. México,2001, donde analiza el monetarismo en uno de sus capítulos, comenta (analizando varios mercados, el mercado de dinero, el mercado de trabajo, el mercado de bienes, el mercado de activos financieros) que en la mecánica del modelo monetarista “El producto global y el empleo, declinarán. Por tanto, se anula el impacto expansivo del gasto público debido a este efecto desplazamiento “crodwin out” sobre la inversión”
México: la reducción del gasto público sigue la ruta del monetarismo neoliberal y algunas recetas del FMI
En México una de las características de la política económica en los últimos dos sexenios ha sido la drástica reducción del gasto público en la economía, sobre todo en el medio rural, castigando hasta ahogar las actividades, ya no digamos productivas de la pequeña y la mediana agricultura, sino su capacidad mínima de sobrevivencia.
Para autores como Paul Krugman, J. Stiglitz, Arturo Huerta, José L. Calva, y autores como Gregory Mankiw, John Taylor, de la Nueva Economía Keynesiana han defendido la aplicación del gasto público. En tanto que, para los monetaristas (Stephanie Kelton, Warren Mosler y Bill Mitchell) recomiendan limitar y reducir el gasto público.
Esto último se ha convertido en uno de los temas centrales durante los dos últimos sexenios en el caso mexicano, en donde algunas de las recomendaciones del FMI parecen tener una fuerte aceptación, sobre todo en el tema del ataque a la corrupción ya que para el FMI “…lograr una mayor eficiencia, es fundamental fortalecer las instituciones mediante reformas que luchen contra la corrupción” Pero no cabe duda que en el análisis hay que diferenciar el ataque a la corrupción en las dependencias gubernamentales y mejorar su gasto administrativo y por otro lado, lo que refiere al gasto productivo para el desarrollo.
(*) Doctorado en Ciencias en Economía Agrícola por la Universidad Autónoma de Chapingo y experto en temas agrarios.


