La 4T Debe Tejer Consensos con las Diversas Organizaciones Sociales y Campesinas

Reclamo de justicia que sigue vigente

Existe el riesgo de que una nueva “élite” vea a los diversos grupos organizados como adversarios a pesar que desde hace décadas han sido ubicados dentro de la corriente de izquierda, ignorando sus aspiraciones en la construcción de una nueva sociedad; desde el primer piso de la 4T, grupos feministas como las madres buscadoras y el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa han sido etiquetados como enemigos, excluyendo además a las organizaciones campesinas de una interlocución real. El modelo hegemónico del poder debe cambiar para construir consensos

La Carta Robada

Por Emilio López Gámez (*)
Especial para Cananea TV

En el ensayo Subalternidad y hegemonía. Gramsci y el proceso estatal , Veredas, Revista del pensamiento sociológico, autora Rhina Roux, profesora investigadora, Departamento de Relaciones Sociales, UAM-Xochimilco, en relación a los temas del Estado, la hegemonía y la sulbalternidad comenta: Gramsci iluminó la complejidad de la moderna forma estatal (…) fundada en la violencia y el consenso y en cuya conformación participan decisivamente las clases y grupos subalternos, condicionando las formas y ejercicio del mando y, literalmente, moldeando las de la dominación.”

Antonio Gramsci, la complejidad de la violencia y el consenso

El subalterno, siempre en desventaja, “Su contexto se ha desarrollado de tal forma que las políticas planteadas por el grupo social dominante encuentren normatividad en dejarlo fuera de diferentes modelos económicos o de desarrollo cultural…” (“Dar voz al subalterno en contextos de violencia: una propuesta sobre el materialismo histórico de Walter Benjamin”, autor Juan Pablo Porras. Universidad de la Salle, Colombia. Ciencia Unisalle).

Es relevante para el contenido de esta Carta Robada lo que analizan Roux y Porras. El análisis de la autora en cuanto a la moderna forma estatal, fundada en la violencia y el consenso nos ayuda a acercarnos al análisis de la situación actual del campesinado en México. No podemos olvidar que hay una cantidad muy amplia de investigaciones, muy interesantes como la de los autores citados, sobre cada uno de los temas, que nos dan elementos para una reflexión, en el caso del campesinado y los indígenas en México.

La hegemonía como coerción y dirección política de las élites

En cuanto al tema de la hegemonía, Roux comenta que Gramsci: “…con el concepto hegemonía trataba de subrayar que el Estado, para ser tal, no puede sostenerse exclusivamente en la coerción: requiere del momento de la dirección política intelectual y moral de las élites dominantes a escala nacional (…) atravesado por el conflicto, que suponía no sólo la concentración de los medios materiales de la violencia física, sino la articulación de diversas fuerzas sociales para la formación (…) sobre un pueblo disperso y pulverizado para suscitar y organizar en él la voluntad colectiva”.

Rina Roux analiza los grupos relevantes de la subalternidad

En la elaboración gramsciana, “…hegemonía no significaba la imposición de una “ideología dominante” sobre clases subalternas pasivas y resignadas, sino la construcción de un marco cultural común partiendo de las visiones del mundo que constituían el fragmentado “sentido común”: esas concepciones ´disgregadas y fragmentadas´ del mundo expresadas en el ´folklore´, la religión y las creencias populares.”

Podemos identificar, en el proceso de la forma del Estado mexicano, la construcción de la hegemonía y la subalternidad; que en esos procesos de la construcción del Estado y la hegemonía incluyen no sólo la concentración de la violencia física sino la articulación de diversas fuerzas sociales para la formación (…) sobre un pueblo disperso y pulverizado para suscitar y organizar en él la voluntad colectiva.

Partiendo de esto podemos observar la necesidad del consenso, más allá de los medios materiales de la violencia física, considerando la articulación de diversas fuerzas sociales, que grupos relevantes de la subalternidad, en esta fase del 2do piso de la 4T, han estado manifestando su presencia, cuestionando decisiones de la 4T.

El movimiento feminista no debe ser visto como adversario de la 4T

Existen una cantidad de organizaciones, colectivos, cuya trayectoria en la izquierda social y política que data de décadas, no podrían quedar fuera de este comentario que, como en este caso, nos ayudan a preguntarnos: ¿cómo se están generando los procesos al interior del Estado y la hegemonía, dadas sus relaciones con estas organizaciones defensores del estudiantado, del medio ambiente, la educación , las organizaciones campesinas y otros?. Los subalternos sí toman decisiones en lo relativo a los campos por ejemplo jurídicos y de los procesos electorales actuales, pero no limitan su lucha a sólo esos campos.

¿Y si los subalternos hablan?

Si consideramos algunos elementos centrales de la hegemonía, en el caso de Gramsci “…con el concepto hegemonía trataba de subrayar que el Estado, para ser tal, no puede sostenerse exclusivamente en la coerción: requiere del momento de la dirección política intelectual y moral de las élites dominantes a escala nacional…” (Roux).

Desde el primer piso de la 4T la coerción (“como la presión ejercida sobre alguien para forzar su voluntad o conducta”) ha estado presente como relación del gobierno contra algunos grupos nacionales más que suscitar a una voluntad colectiva. Por definiciones, muy a modo de la nueva elite, tener una posición diferente de la dirección política gubernamental tenía y tiene que ser de “adversarios”, aunque con sus votos, de los grupos organizados de los de abajo, la 4T, haya llegado al gobierno, dejando de lado que la aspiración, de muchos de estos grupos, a una nueva sociedad, lo cual no concluye con tener solamente el voto.

Desde un principio (primer piso de la 4T) las feministas se convirtieron en enemigos de la nueva élite; las madres buscadoras “fantaseaban” señalaron, con “campos de concentración” según la nueva élite y toda su narrativa se centró en ello; de las personas desaparecidas, las fosas que las madres buscadoras han encontrado a lo largo del país y las víctimas de la violencia, muy pocos, en las élites, decían algo; las victimas pasaron a un segundo término; lo más relevante, para la élite, era debatir con la derecha mediática, pero no buscar el diálogo con las madres y su desesperación.

La verdad en el caso de los jóvenes de Ayotzinapa sigue pendiente, han pesado mucho más que esa verdad, los intereses de los factores de poder que han estado presentes en ese proceso, ahí la corrupción y la impunidad pasa desapercibida. Para la nueva élite solo ellos saben de la educación, la CNTE, no. Las organizaciones campesinas fueron excluidas desde un principio. En todos esos procesos no era el capitalismo y sus capitanes los que ensombrecían y corrompían, desde antes del neoliberalismo, la funcionalidad e institucionalidad de todo el sistema, de todos sus poderes; los responsables no era el capital, eran los pisoteados, los violentados, los desechables. Ahora resulta que, detrás de la podredumbre, eran las victimas los verdugos.

(*) Doctorado en Ciencias en Economía Agrícola por la Universidad Autónoma de Chapingo y experto en temas agrarios.

https://www.facebook.com/cananeaTV/posts/pfbid0nG1tSiX9ufVeQk5bB61dkGhScWpRA4Gn2GN76Zq2bKxVWMfUbSfTYKWVkkpqoRhol

Visitas: 1827
Hoy:  3
Global:  4193318