Navarro Quintero, César Cravioto y José Carlos Acosta, encabezan la lista de intromisiones a sindicatos
Por mayoría, la Cámara Alta dio luz verde a la Reforma que blinda a los sindicatos de la burocracia en el país, para impedir la injerencia de funcionarios públicos en su autonomía y democracia sindicales, al imponer por primera vez en la historia, sanciones a los infractores; en la CDMX, el Secretario de Gobierno, César Cravioto, se ha metido de lleno en la vida interna del SUTGCDMX, tratando de su suplir con “acuerdos” la libre decisión de los miles de trabajadores para elegir a sus representantes, mediante su voto libre, directo y secreto, y favoreciendo a una de las dos corrientes en pugna, apoyado por otros funcionarios capitalinos. En Nayarit, la modificación pondrá bajo la mira al represor Miguel Ángel Navarro Quintero, gobernador que se ha entrometido en la vida interna de las secciones del SNTE y otros sindicatos burocráticos

El Diván de la Utopia
Por I. León Montesinos
Especial de Cananea TV
Tras la aprobación en el Senado de la República de la Reforma que protege a los sindicatos burocráticos sobre cualquier injerencia de servidores públicos en su autonomía y democracia sindicales, imponiendo severas sanciones a los infractores, es momento que el Secretario de Gobierno de la CDMX, César Cravioto Romero, convoque con carácter de urgente a sus asesores en materia laboral, para evaluar el recuento de los estropicios cometidos en la vida interna del SUTGCDMX, y que irremediablemente lo colocan en una comprometida situación política, junto con otros funcionarios como el Director de Administración de Personal y Desarrollo Administrativo, José Carlos Acosta Ruiz.

Desde hace meses, tanto Cravioto como Acosta decidieron tomar partido por una de las dos corrientes del sindicato mayoritario. En este caso la de Los Rojos, encabezada por el líder de la Sección 4, César Piña, y apoyada por el ex Presidente del Único, Aarón Ortega Villa, señalado por la Corriente Azul del dirigente de la Sección Uno, Hugo Alonso Ortiz, como responsable de no haber emitido la convocatoria a elecciones, ante de concluir su periodo el pasado 21 de septiembre, tal y como se lo mandataban los estatutos de su organización.

En el entramado por bloquear el proceso de elección interna y golpear desde la estructura administrativa del gobierno central al grupo de Hugo Alonso, existe la presunta participación de funcionarios del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje (TFCA), ligados a su ex titular, José Luis Rodríguez, como es el caso de Secretario General de Acuerdos, Edgar Moisés Martínez, que desde hace un par de meses desconocieron a Secretarios Seccionales, negándoles la entrega de cuotas y otras prestaciones a los trabajadores, como los vales de lentes.
De estas irregulares se enteró hace unas semanas el nuevo titular del Tribunal, el michoacano Cristóbal Arias Solís, procediendo a enmendar los abusos. El asunto de fondo es que en el contexto de la sucesión del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTGCDMX), con un padrón de 95 mil sindicalizados registrados pero cuyo número se estima en los 110 mil, Cravioto Romero decidió meterse hasta la cocina convocando en su carácter de patrón, tanto a Cristóbal Arias, como al líder de la burocracia nacional, Marco Antonio García Ayala, para proponer de manera unilateral, la conformación de un Directorio, donde ambas corrientes tuvieran participación.
El funcionario del GCDMX, trató de ignorar olímpicamente al Congreso y a la elección convocada y celebrada por la Planilla Azul, el pasado 18 de octubre en el Deportivo Lázaro Cárdenas, a la que asistieron más de 70 mil sindicalizados del Único, para ejercer su voto libre, directo y secreto en las urnas. Un total de 63 mil lo hicieron a favor de Hugo Alonso Ortiz como su nuevo presidente, pues el grupo de Los Rojos, apoyado por Cravioto y Acosta, ni siquiera se apareció para contender, a pesar de que el 10 de septiembre hizo circular un comunicado a las bases manifestándose a favor de la democracia interna. El proceso, cabe mencionar, fue atestiguado por legisladores locales de Morena que han manifestado su apoyo a la libre decisión de la clase trabajadora.

El Secretario de Gobierno capitalino, dio por asentado en un video subido a las redes que mediante “acuerdos” se buscaría suplir la voluntad mayoritaria de las bases, establecida por ley como única herramienta para elegir dirigencias sindicales en el país. Sus asesores laborales –suponemos que debe tenerlos–, nunca incluyeron en los mensajes de Cravioto el tema de la democracia interna y menos el del voto libre, directo y secreto. Es decir, que ahora en el nuevo contexto de la reforma aprobada en el Senado y en los foros del T-MEC, como el celebrado hace unos días en la capital del país, Cravioto ha quedado atrapado en su propia telaraña, de la que solo podrá salir tejiendo muy fino tanto en lo político y como en lo sindical.
Habrá que recordarle de manera sucinta que el gobierno del que forma parte, ya no puede echar mano de los viejos estilos donde los funcionarios en turno, designaban por “dedazo” a los dirigentes del Único. Citemos el caso del procesado Miguel Ángel Vázquez Reyes, el funcionario del ex jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, que se atrevió a espetarle al entonces líder de utilería, Juan Ayala Rivero: “¡Yo soy el sindicato¡”.

En pago a su abyección, Vázquez Reyes permitió a Ayala Rivero, reelegirse en el 2015, pues eran los tiempos en que solo 120 delegados, controlados y comprados desde la parte oficial, suplían a mano alzada, la decisión de miles de agremiados. La antidemocracia prianista y neoliberal, en todo su esplendor.
En su carácter de Director General de Administración y Desarrollo de Personal y después como Subsecretario, con mayor poder y funciones, Vázquez manipulaba al Presidente del Único y manejaba a su antojo las nóminas de más de 300 mil trabajadores. A la derrota de la Coalición PRD, PAN y PRI, en el 2018, Vázquez fue detenido en el 2020 por la malversación de varios cientos de millones de pesos, donde utilizó al sindicato mayoritario, como una de sus pantallas para cometer fraudes y delitos electorales.
Años atrás, en el 2011, en el gobierno del entonces Jefe de Gobierno y hoy Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, su Oficial Mayor, Adrián Michel y el Director General de Política Laboral, Justo Federico Escobedo Miramontes, cerraron el paso al candidato de otra marioneta con ínfulas de líder, Enrique Hanff Vázquez, que buscaba ser el poder tras el trono. Los funcionarios colocaron, en contraparte, a un dócil y manejable Juan Ayala, más acorde a sus intereses.
En ambos casos, los más de cien mil trabajadores del Único debieron aceptar la imposición fraguada desde las cúpulas, de dirigente anodinos al servicio de los gobiernos en turno. Vicios que precisamente planteó erradicar la Reforma Laboral de la 4T y ahora la histórica reforma de la Cámara Alta.

Si Cravioto Romero pensaba que sería fácil heredar esos estilos antidemocráticos y autoritarios, donde solo se alentó la corrupción oficial y se dejaron a la deriva los derechos de los miles de trabajadores como la pospuesta revisión de sus Condiciones Generales de Trabajo (CGT), ahora debe hacer un golpe de timón con sus asesores, y aprender en un curso intensivo, casi con manzanitas, el ABC de la Reforma Laboral y del Capítulo del T-MEC, en la materia, para entender que en los tiempos de la 4T, violar la autonomía sindical y mandar al cesto de la basura el voto de más de 60 mil trabajadores no es un asunto menor, pues estamos hablando del tercer sindicato burocrático en importancia del país.
La corriente Azul entregó ya al TFCA la documentación de sus elecciones y el árbitro de los asuntos laborales de la burocracia deberá emitir su decisión para validarlas o, en su defecto, legalizar una convocatoria para un nuevo proceso, aunque parece que el grupo de Los Rojos terminará rehuyendo acudir a las urnas, porque su ruta para conservar su escasa fuerza sindical, eran los acuerdos en lo oscurito con los funcionarios capitalinos y no la vía de la democracia interna.
El Secretario de Gobierno debe sopesar a lo que se expone de proseguir su intromisión, porque ahora el Senado ha dotado de afilados dientes al apartado “B”, para sancionar a los funcionarios que porfían en violar la autonomía sindical. Las implicaciones y el costo político, recalcamos, no son asunto menor.

Además, los ojos de todo el país van a estar atentos en lo que deba corregirse de la parte oficial, con los cambios aprobados por la Cámara Alta, pues debe valorarse que uno de sus principales promotores lo ha sido el líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), el senador Alfonso Cepeda Salas, cuyo poderoso gremio de más de 2 millones de afiliados, ha enfrentado, aunque parezca increíble, los ataques y abiertas agresiones e intromisiones del gobernador de Nayarit, Miguel Ángel Navarro Quintero.
En marzo del 2023, el SNTE publicó un desplegado a nivel nacional, acusando al mandatario nayarita de “desgobernador” y “enemigo público número uno” del magisterio nacional. Al SNTE le sobraban razones para colgar tales calificativos a Navarro, pues desde el 2022, las violaciones a la autonomía sindical de las secciones 20 y 49, eran por demás evidentes.
A la primera, dejó de entregarle las cuotas de miles de maestros, reteniendo además los recursos para el Fondo de Defunción; y en la segunda, financió a candidatos opositores a través de funcionarios como su Secretario de Gobierno, Juan Antonio Echegaray Becerra y su Secretaria de Educación, Myrna Manjarrez Valle. Intromisión total.
El gobernador impuso sin consenso de los maestros ni la burocracia su llamada Ley Navarro, una regresión a derechos adquiridos y un atentado al sistema de pensiones. Para tener el control absoluto y burlar los fallos en su contra de tribunales federales, creó el Instituto de Justicia Laboral Burocrática. Toda queja, inconformidad o protesta pacífica de dirigentes o trabajadores de su gobierno, han derivado en averiguaciones previas o desalojos violentos.
Por estos antecedentes, Cepeda Salas resaltó tras la aprobación en el Senado de la nueva Reforma: “El buen juez por su casa empieza”, y defendió que la modificación “garantiza que el poder político nunca más interferirá en las decisiones de los trabajadores al Servicio del Estado, ni sustituirá su voluntad, con lo que el Congreso de la Unión da un primer paso para saldar la deuda histórica del país con su base trabajadora”.
A esta posición se sumó también el líder de la FSTSE, Marco Antonio García Ayala, quien en un comunicado, estableció: “Coincidimos con el líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y presidente de la Comisión de Seguridad Social de la Cámara Alta, profesor Alfonso Cepeda Salas en el sentido de que con este paso importante, los trabajadores al servicio del Estado –médicos, enfermeras, maestros, personal federal y de los gobiernos estatales y empleados de los poderes legislativo y judicial–, serán respetados en todo proceso de elección que lleven a cabo”.
Ahora Cravioto Romero como José Carlos Acosta y el Secretario General de Acuerdos del TFCA, Edgar Moisés Martínez, entre otros, tendrán que responder como presuntos violadores a la autonomía del SUTGCDMX, sumándose a la lista negra de funcionarios antisindicales, encabezada por el gobernador de Nayarit, Miguel Ángel Navarro Quintero.
¿Por dónde empezarán las sanciones o rodarán las primeras cabezas?
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