Columba López. La SADER y su paliativo presupuestal 2027, en año electoral
En el año 2015 el presupuesto de la SADER, de acuerdo al presupuesto de egresos en el diario oficial de la federación, fue de 91 mil 381 millones de pesos. Del año 2015 al año 2027 ese valor (en términos nominales) cae a 47mil 576 millones de pesos en el año 2020 (a partir del año base 2015) y empieza a recuperarse hasta el año 2027 con un monto recientemente aprobado (también nominal) de 88 mil 758 millones de pesos. Al deflactar las cifras, de todo el periodo del 2000 al 2027, con el año base en el 2015, esos 88 mil millones de pesos representan un monto real de 49 mil millones de pesos
La Carta Robada
Por Emilio López Gámez (*)
Especial para Cananea TV
El presupuesto de egresos para el año 2027 acaba de ser aprobado y desde luego hay expectativas de parte de la pequeña y mediana agricultura por saber y tomar decisiones sobre ese tema, dada la situación grave que se vive en el campo mexicano. Así que en este caso se busca analizar el gasto aprobado para la SADER (Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural) institución de Estado del gobierno de México encargada de administrar, regular y fomentar la actividad agropecuaria, pesquera y el desarrollo del campo.
Los datos presupuestales aprobados que nos ayudan a acercarnos y avanzar en el análisis de la SADER son los que vienen cada año en el presupuesto de egresos de la Federación. Para ello se recopilaron las cifras de la institución a partir del año 2000 al 2027. El monto aprobado más alto que tuvo la SADER en el periodo de análisis fue el 2015 con un poco más de 91 mil millones de pesos, durante el periodo de Enrique Peña Nieto. El cálculo que se hace para observar y analizar, en este caso, el comportamiento del monto real del presupuesto de la Institución, toma los datos señalados del periodo y con base el año 2015 se deflactaron las cifras con el deflactor del PIB.
El presupuesto rural, tres décadas de incertidumbre

En el año 2015 el presupuesto de la SADER de acuerdo al presupuesto de egresos en el diario oficial de la federación, fue de 91 mil 381 millones de pesos. Del año 2015 al año 2027 ese valor (en términos nominales) cae a 47mil 576 millones de pesos en el año 2020 (a partir del año base 2015) y empieza a recuperarse hasta el año 2027 con un monto recientemente aprobado (también nominal) de 88 mil 758 millones de pesos. Al deflactar las cifras, de todo el periodo del 2000 al 2027, con el año base en el 2015, esos 88 mil millones de pesos representan un monto real de 49 mil millones de pesos.
La cifra aprobada para el año 2027, de 88 mil millones de pesos, parece una cifra muy alta pero ahí no se está considerando la inflación. Al deflactar las cifras se puede ver que los valores reales, desde el 2015 a la fecha, muestran una caída del presupuesto de la SADER que rompe el comportamiento observado en las décadas anteriores, por la caída tendencial estrepitosa, entre otras características. Considerando los valores en términos reales, como se puede observar en la gráfica incluida en este artículo, del año 2001 al 2004 se empieza a caer el presupuesto de la SADER.
Ahí podemos encontrarnos con un primer hueco del presupuesto de la SADER, entre los años del 2001 al año 2004. Del año 2005 al 2010, son 5 años de recuperación y de nuevo hay otro hueco presupuestal entre el 2010 y al año 2014 para alcanzar su nivel más alto en el año 2015 (de 91 mil millones de pesos, donde este dato nominal es el mismo dato real ya que 2015 es el año base en el cálculo).
Aquí la clave está en tomar en cuenta que esos años de caídas en diferentes momentos generan incertidumbre entre las familias rurales (entre otras consideraciones se van acumulando rezagos de miles de millones de pesos). Así que, estamos ante un comportamiento presupuestal, errático y muy difícil para los campesinos y productores medianos. A lo cual siguió un desplome muy radical desde el año 2015 a la fecha considerando el arranque del periodo aquí analizado del año 2000 a la fecha.
Organizar el presupuesto al campo partiendo del conocimiento proposicional (ciencia formal) y prescriptivo (conjunto de conocimientos prácticos), descartando motivos irracionales e incluso fobias

Considerando la situación política durante el periodo de Vicente Fox nos encontramos con un desplome de presupuesto de la SADER (el campo, dijo Fox, es un “barril sin fondo”, con él se destacaron ideas como la de querer hacer de todos los campesinos empresarios, de donde se desataron con fuerza también las ideas de la individualización que se observa con mucha insistencia a partir de entonces. Luego con Felipe Calderón, hay un periodo en general de recuperación; con Enrique Peña Nieto hay recuperación del presupuesto rural en la primera parte de su sexenio y después vino el desplome a partir del 2015 hasta la fecha. Los ascensos y descensos del presupuesto del 2000 a la fecha (con una tendencia decreciente en general) y sobre todo el último tramo (del 2015 a la fecha) de casi 10 años de desplome merece un análisis a fondo porque involucra una serie de factores: un quiebre en las ideas y caracterización en torno a la organización campesina.
Otro factor ligado indisolublemente a la situación política y la orientación como nuevo determinante de toda actividad política cargado hacia los procesos electorales, la carga de las definiciones hacia lo electoral y el asedio y control político en que se han visto envueltos todos los subalternos. Un factor muy pesado de corte económico, comercial e ideológico como los impactos acumulados de 1980 a la fecha (medio siglo, ni más ni menos, de predominio del monetarismo) con el desarrollo del neoliberalismo (que tiene como regla la idea de reducción del gasto) y particularmente, en el periodo aquí analizado, de las reformas estructurales tanto del artículo 27 como del TLCAN hoy T-MEC.

Y un último factor como la macrocriminalidad, simbiosis de parte del poder gubernamental, con el poder económico de los grupos privados locales e internacionales y el crimen organizado, base fundamental de un gran mercado de armas, de mercancías, de drogas.
El presupuesto para el campo entre incrementos y caídas abruptas en periodos cortos hasta el desplome
Lo que muestra la gráfica es, cuando menos del año 2000 a la fecha, hay una caída (en general, como muestra la línea de tendencia) del presupuesto de la SADER en términos reales (es decir considerando la inflación) desde el 2000 al presupuesto aprobado del 2027.

El valor más alto que tuvo la SADER en su presupuesto fue en el año 2015 a mediados del gobierno de Enrique Peña Nieto, cuyo monto fue de más de 91 mil millones de pesos. Esa cifra, aunque es nominal, es superior (también en términos reales) a los montos aprobados en los años siguientes, es decir del 2015 al 2027. El que más se le acerca es el monto aprobado en el 2027, pero ese monto del 2027 en realidad es inferior en términos reales ya que deflactando esa cifra tiene un valor de un poco más de 49 mil millones de pesos.
Es importante observar que esa cifra de más de 49 mil millones para el 2027 es superior, aun considerando la inflación, a todos los montos aprobados (ya una vez deflactados) en los años del 2020 al año 2026. La situación muy grave es que el campo ha sido maltratado y sobre todo las familias desde por lo menos el año 2000 a la actualidad, aún con el monto aprobado para el año 2027: ahí por lo menos, son tres décadas de agobio (entre incrementos por periodos cortos y caídas sorpresivas) de crueldad, de agravios, de violencia y sufrimiento para las familias rurales.
Insistir en la formulación de un presupuesto para el campo que erradique los estragos del neoliberalismo
Aprobar una cifra para el 2027 con ese monto en un año de elecciones nos permite pensar que estamos en una situación en que no se pueden dar soluciones de fondo, ante una jugada incierta, que al parecer tiene objetivos subyacentes u otras consideraciones que las reales necesidades de las familias rurales, ya que, por ejemplo, no resuelve los graves problemas, y no parece vaya en un sentido diferente de lo observado para tener una perspectiva de largo plazo capaz de superar los estragos del neoliberalismo.
Si acaso con ese monto del 2027 se podrán tomar algunas medidas paliativas, dada la presión de los grupos organizados. Las condiciones actuales en el campo nos exigen encontrar un sentido de vida para las familias rurales, que forme parte de una solución de fondo democrática, política, social y desde luego económica.
(*) Doctorado en Ciencias en Economía Agrícola por la Universidad Autónoma de Chapingo y experto en temas agrarios.


