Crisis del agro nacional inició desde el TLCAN
En el fondo, con ese tipo de enfoques, llevados a la economía campesina de México, este tránsito ha forzado una violenta muda contra la economía campesina mexicana que durante los periodos del “libre comercio” aplicado al estilo norteamericano ha implicado una sistemática eliminación y subordinación de formas de producción como lo es la agricultura tradicional campesina, proceso durante el cual millones de familias han sido destruidas, y sus campos han sido devastados y sus recursos vendidos al mejor postor, como en la descarnada época colonial
La Carta Robada
Por Emilio López Gámez (*)
Especial para Cananea TV
Alfredo Jalife –Rahme en su libro, Guerra Multidimensional entre Estados Unidos y China, publicado por Orfila, en el año 2020. En la parte I, “Guerra Comercial entre China y Estados Unidos”, incluye el ensayo, “Militarización del Comercio por Trump, “nacionalismo económico” y seguridad nacional”, en el cual comenta, entre otros aspectos que, Donald Trump con su cruzada electorera nacionalista ha fracturado a su equipo en la Casa Blanca entre globalistas y nacionalistas, retoma palabras de Nick Beams en el sentido de que los planteamientos de Trump apuntan “… a que la dinámica de la guerra comercial en curso por Estados Unidos está vinculada inextricablemente al ascenso del militarismo y al creciente peligro de guerra” , en relación a esto, Jalife señala que “ Se trata de un conflicto incompatible entre la economía nacionalista y la economía global”

En el ensayo, Jalife refiere al editorial del rotativo chino Global Times el cual denunció, en relación a las posiciones nacionalistas de Trump que, “Trump construye la gran muralla económica del siglo XXI”. Las palabras de Trump, en ese marco son muy contundentes al respecto: Estados Unidos tiene un “…déficit comercial debido a nuestros muy estúpidos tratos comerciales…”
En México con la firma del TLCAN el gobierno de ese entonces, pero luego los gobiernos que siguieron, hundieron al campo en una tremenda crisis que obviamente benefició y beneficia (ahora con el T-MEC) a los productores norteamericanos de granos. Los vientos de la modernidad soplaban fuertemente y había que dar los pasos necesarios para hacer realidad las posiciones, no teóricas de David Ricardo, pero si ideológicas de W.W. Rostow. Como sabemos lo que se oculta con ese enfoque y tratados, entre otras cosas, es eliminar a la economía campesina, para que transitara a una economía agrícola al estilo norteamericano.
La falacia de abandonar la agricultura pequeña y campesina por una agricultura basada en la producción de alimentos basados en las prácticas de las grandes empresas globales de alimentos
El dilema en México es mucho más complejo de lo que se presenta en el debate que se señaló en la entrada de este artículo entre los nacionalistas y los globalistas de los Estados Unidos. Entre otras razones, porque en México no se trataría, en el caso de la agricultura, simplemente empujar un tránsito de una economía campesina a una agricultura empresarial que según W.W. Rostow ese es un tránsito inexorable (Para W.W. Rostow las economías pasan por 5 etapas, en donde, por ejemplo, la economía tradicional transitará hacia otras etapas más “desarrolladas”)
De las ventajas comparativas con el libre comercio a los enfoques soberbios de la blanquitud
En el fondo, con ese tipo de enfoques, llevados a las economía campesina de México, ese tránsito ha forzado una violenta muda contra la economía campesina mexicana que durante los periodos del “libre comercio” aplicado al estilo norteamericano ha implicado una sistemática eliminación y subordinación de formas de producción como lo es la agricultura tradicional campesina, proceso durante el cual millones de familias han sido destruidas, y sus campos han sido devastados, sus recursos vendidos al mejor postor ( como en una época colonial descarnada).

Ese gran proceso (oculto en el discurso económico) tiene también, tras de sí, una extensa genealogía de desprecio contra los pobladores del campo, de los pueblos originarios y el campesinado de México que viene de siglos, desde la conquista española, ello lo podemos comprender mejor con una lectura sobre el tema de la blanquitud que refiere Bolivar Echeverría. En otro ejemplo, sobre el mismo tema lo podemos ilustrar al recordar la obra Azteca del autor Gary Jennings, en donde en los informes que le enviaban los colonizadores, al rey de España, presentaban a los aztecas como sujetos no humanos, seres estúpidos que ni siquiera tenían lenguaje ya que se expresaban guturalmente.
Las mutaciones del orden del capitalismo a nivel mundial y la necesidad y urgencia de nuevos enfoques para el campo
Como lo hemos comentado anteriormente, recordando los impactos del libre comercio y la guerra: Para Yanis Varoufakis (marzo 2026, entrevista Glenn Diesen) “…En el pasado simplemente asumíamos que, si todos practicaban el libre comercio, todos seguiríamos nuestra ventaja comparativa.” Con las “ventajas comparativas” de David Ricardo, que señalan que si cada país se dedica a producir y vender el producto en el cual tiene ventaja y compra aquel o aquellos productos en los cuales no tiene ventaja, tendría los mejores resultados. Podría parecer racional y en ciertas condiciones puede serlo.
Pero ¿Qué pasa si, como en el caso del TLCAN hoy T-MEC, esos tratados se firman entre economías que no tienen las mismas condiciones de desarrollo, sobre todo en el caso de México que tiene una población mayoritaria de campesinos? los resultados no serían ciertamente ventajosos. Sobre todo, considerando que ello implicaría, como es el caso mexicano, que millones de campesinos serían, como lo han sido, desplazados (porque no tienen ventaja, en las condiciones actuales de producción capitalista) arrojados a la emigración, a la precariedad, a la pobreza y al éxodo a las ciudades, destruyendo sus condiciones de vida, que con ello abandona el Estado (con el guía “científica” norteamericana) el ofrecer posibilidades de desarrollo educativo, cultural a millones de jóvenes y mujeres para los cuales no hay una respuesta completa , única, contundente durante décadas y ha llevado a la población rural a una pelea permanente y angustiante por mejores condiciones y se articula con otros fenómenos como son la deformación en el campo de la política y lo política, la seguridad, la violencia y la desesperanza.
Con las reformas estructurales los Estados Unidos de Norteamérica dominan con su tecnología, sus enfoques e intereses la producción de alimentos
Los gobiernos neoliberales que firmaron los tratados y la reforma al artículo 27, además de las implicaciones ya señaladas durante las últimas tres décadas de reformas estructurales, con la terrible reducción del presupuesto rural, la ausencia de políticas públicas rurales, se perdieron décadas de desarrollo rural, de investigación en las universidades, vivimos ahora una profunda dependencia alimentaria y el gobierno norteamericano simplemente impulsa ahora un comercio nacionalista.

Para nosotros como país, ni el libre comercio que destruye a las poblaciones donde viven millones de mexicanos en condiciones muy precarias, ni su nacionalismo (que desde luego no aceptará rechazar lo que ya han ganado con el libre comercio) como dominar la producción mexicana de granos, entre otras, devastar nuestro campo y su población y acrecentar la violencia. Ello no debe seguir guiando nuestras políticas rurales.
Con el libre comercio se dejaron de formar, como lo requería el país a cientos de miles de jóvenes en alternativas más allá de los discursos unívocos basados en los intereses de los países ricos y sus empresas globales, que impulsaron la agricultura industrial, porque los gobiernos se adhirieron a los discursos ideológicos que involucra la desaparición de la pequeña agricultura, de la economía campesina.
En búsqueda de alternativas campesinas en el marco de los debates entre nacionalismo y globalización
Ahora en el pleno debate entre nacionalistas y globalistas en los Estados Unidos de Norteamérica, México se verá en la necesidad de girar, cambiar el rumbo, aprovechar los tiempos, aún tan adversos e impulsar la producción de alimentos sanos con los campesinos que los gobiernos neoliberales han querido, en un afán rostowniano, eliminar, porque se abren muchas posibilidades disponibles empezando con la agricultura agroecológica.
Desde otra perspectiva, la economía campesina, en el contexto actual de los debates que se han generado por la soberanía alimentaria, por ejemplo, como lo es la producción de alimentos sanos, ofrece una gran diferencia con la gran agricultura al estilo norteamericano que auguraba para nosotros personajes como W.W. Rostow, que sabemos ha resultado en una agricultura destructora del medio ambiente que genera alimentos contaminados y que tienen impactos destructores en la salud.
Por lo que es el momento de dar cauce a una agricultura campesina agroecológica, que abre muchas posibilidades y no solo el tipo de agricultura que se han impulsado en el marco de la ideología capitalista norteamericana, que reduce el tema a un debate entre agricultura tradicional versus agricultura comercial-industrial.
(*) Doctorado en Ciencias en Economía Agrícola por la Universidad Autónoma de Chapingo y experto en temas agrarios.


